lunes, 2 de junio de 2014

Diálogo de muertos entre Justo Sierra y Ernesto “Che” Guevara sobre el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras



  (Durante algunas noches del curso escolar se puede ver, en los exteriores del Auditorio Che Guevara-Justo Sierra, a un espectro caminando con un andar lento y pesado, como de hombre viejo. Casi siempre está callado, pero hay veces en las que se pone a conversar con algún fantasma que pasa por ahí. Ésta es una de ellas)

JUSTO SIERRA: ¡Qué noche tan tranquila la de hoy! No queda nadie ya en la Ciudad Universitaria. Es evidente que las evaluaciones finales están cerca, y los docentes y estudiantes están bastante hartos de la Universidad por el momento: por eso huyen de aquí. Pero al final de todo, estos desafíos nutren su espíritu, y lo llenan del vigor que debe caracterizar a los hombres de la Universidad Nacional. ¡Sic itur ad astra, muchachos! ¡Sed fuertes, sed íntegros!
Pero, ¿qué es esto? Veo a un compañero de muerte, a otro espectro que se aproxima a lo lejos. Tenía entendido que yo era el único a quien era permitido andar por estos lugares. Pues ¿quién te envía aquí, oh compañero?

CHE GUEVARA: Compañero mío, nadie me envía aquí, sino que me llamaron. Porque sé que aquí hay un grupo de jóvenes que constantemente invoca mi nombre, y así pues, quise venir a ver por qué me llamaban. Bien, pues ahora pregunto, compañero, ¿qué sabe usted al respecto?

JUSTO SIERRA: Me intriga vuestro cuestionamiento, querido amigo, puesto que aquí en la Universidad Nacional, nobilísimo templo del saber, sería extraño que hubiese ritos de magia, y ya no digamos invocaciones de ultratumba para llamarlo a usted o a cualquier fantasma. Pues aquí sólo hay estudiantes y profesores con plena aptitud intelectual, buscando y recurriendo a toda fuente de cultura con tal de alcanzar la ciencia y llegar al saber. No obstante, si lo han llamado de alguna manera que desconozco, debe de haber motivos de vital importancia para ello. Pero venga usted, acérquese a la luz para que podamos ver bien nuestros rostros. ¡Oh! ¿Es acaso usted…?

CHE GUEVARA: Soy el Comandante de la Revolución Cubana Ernesto Guevara, también conocido como el “Che”. Pero soy su igual, compañero, y me gustaría saber quién es usted.

JUSTO SIERRA: Yo soy Justo Sierra, político, periodista, historiador y poeta. Fui uno de los más grandes promotores de la creación de esta Universidad y di el discurso de su inauguración. Por las noches custodio sus instalaciones y las defiendo de otros espectros. Mantengo el espíritu universitario de la más egregia de las instituciones de este país.
No ignoro su posición política, señor Guevara, y podríamos discutir bastante sobre eso. Más allá de eso, hay un asunto en la Universidad que nos concierne a ambos.

CHE GUEVARA: Así es: nos concierne a ambos, porque usted y yo somos muy distintos y deseamos cosas diferentes para la humanidad. Habla usted de la revolución, ¿no? Oí algo de eso en todas las invocaciones que me hicieron. ¿Hay acaso guerrilleros aquí? Sería difícil que los hubiera, dado que aquí se está en medio de la ciudad y no hay lugares donde arrinconar al enemigo, donde huir de las fuerzas represoras. Y usted está en contra de eso, ¿no?

JUSTO SIERRA: ¿De qué habla usted? No, no es por eso. Lo invocan a cada instante porque le han puesto su nombre al auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras. Lo curioso es que ese auditorio antes tenía mi nombre. Era el año de…

CHE GUEVARA: ¿Y quién dijo que los nombres de las cosas eran para siempre, compañero? Si el mayor inconveniente suyo es que le quitaron su nombre a un auditorio, tal vez no debería usted custodiar esta universidad.

JUSTO SIERRA: Ése es el problema: yo hice mucho más que eso. Pero mi legado está olvidado. En fin, como verá usted, este auditorio cambió de nombre y para mí no hubo mayor problema. Ahora se llama como usted, señor “Che” Guevara. Sigue siendo muy conocido, inclusive en el reino de los muertos. Como sea, eso ocurrió en 1968, cuando un grupo de estudiantes con sentimientos superiores y altruistas hizo oír su voz en la sociedad. En realidad, lo que me molestó del cambio de nombre fue que ese movimiento de estudiantes que no dudaron en actuar no quiso estar asociado a mis ideales. Pero no importa. La esencia de la Universidad seguía viva. Hubo nuevos movimientos, vinieron nuevos alumnos y la consciencia crítica, activa y ambiciosa por el saber y la cultura aún se palpaba en los muros y en las aulas de esta institución. En él había eventos muy importantes y se presentaron destacadas personalidades, como Julio Cortázar, Octavio Paz y Mario Benedetti. Además, la comunidad universitaria tenía reuniones donde se trataban asuntos políticos. Pero en 1999 hubo una gran huelga y cuando ésta terminó, en el 2000, el auditorio quedó cerrado. 4 meses después, algunos estudiantes entraron allí y lo volvieron a abrir al público. Me sentí orgulloso de mi Universidad entonces, pero ahora ese lugar es una barraca de jóvenes sin verdadero sentir universitario. Están durmiendo allí ahora mismo.

CHE GUEVARA: Eso dirá usted, compañero Sierra, pero yo aquí veo a jóvenes con iniciativa que proponen, que influyen y que moldean a la sociedad con sus acciones. Además, si invocan mi nombre, deben estar convencidos del proyecto comunista que, a pesar de la adversa situación actual, debe triunfar sobre el capitalismo. ¿De casualidad sabrá usted qué clase de voluntariado realizan? ¿Cómo influyen a la población? ¿Qué clase de grupo guerrillero los apoya? ¿En qué fase de la lucha guerrillera se encuentran?

JUSTO SIERRA: Nada de eso. Ofrecen algunos talleres y cursos; venden libros, películas y comida para justificar la ocupación del  auditorio, pero eso no ayuda a cambiar la situación del país ni alcanzar los ideales que dicen tener. No luchan por nada en específico. Apenas surge algún problema, empiezan a movilizarse y a protestar, pero luego se les olvida, ya no les importa, hasta que luego llega otro nuevo asunto y se vuelve a repetir el ciclo. Dicen que luchan contra el capitalismo, pero en mi opinión, ellos luchan sólo por el lugar. Inclusive luchan entre ellos mismos por él.

CHE GUEVARA: ¿No eran guerrilleros experimentados en la lucha contra el régimen? ¿Por qué me invocan tanto, entonces?

JUSTO SIERRA: Es usted un símbolo para ellos. Y el auditorio, dicen ellos, es un símbolo de la lucha revolucionaria. Por eso siguen ahí.

CHE GUEVARA: Un símbolo hueco, entonces. Si sus ambiciones se limitan a este auditorio, ¡qué miras tan cortas tienen! Yo pensaba que eran una avanzada de alguna guerrilla que tenía cercada la ciudad, porque mira que empezar una lucha aquí, en medio de una universidad… Aquí comienza la lucha ideológica y no la armada, es cierto, pero ¿dónde están sus espacios de reflexión? ¿Dónde las brigadas y el contacto con la comunidad? Si no escuchan a sus camaradas, ¿dónde está el verdadero comunismo? Ése no se trata de escucharse tan sólo a ellos mismos. Y si yo fuera su guía, su símbolo, como usted me dice, compañero Sierra, sabrían que el sectarismo es la peor maldición que puede ocurrirles. Tienen que luchar con vistas a la dictadura del proletariado. Lo único en lo que deben ser intransigentes es en el proyecto comunista, ¡nada más! ¡Trabajo, estudio y fusil!

JUSTO SIERRA: No, no, ¡Patria, estudio y legalidad! La libertad debe tener estabilidad. Libertad sin violencia, democracia sin imposición. Orden y progreso, esto es.

CHE GUEVARA: ¿O quizá es que estos estudiantes se olvidaron de analizar nuestro proyecto comunista?

JUSTO SIERRA: No todos los estudiantes los apoyan: me atrevería a decir incluso que muchos de ellos no son estudiantes. La mayor parte los ha aceptado, aunque no estén de acuerdo con los ocupantes.

CHE GUEVARA: ¿Y dónde están los demás estudiantes? Los que tienen este auditorio quizá han deformado mis ideales: los que no hacen nada al respecto los ignoran por completo. Quizá me precipité al criticar a quienes ocupan este lugar: luchan mal y tal vez sin un objetivo claro, pero luchan. ¿Qué sucede con el resto de los estudiantes? ¿Dónde está esa fuerza, ese espíritu propio de los más jóvenes?

JUSTO SIERRA: Yo no creo que su lucha deba existir: existen caminos legales a los cuales se debe recurrir antes de emprender acciones drásticas. Ellos argumentan que la autonomía de la Universidad los defiende, y en mi opinión ésta no justifica actitudes ilegales. Ser autónomo no significa estar exento de la aplicación de la ley. La entrada de la fuerza pública no viola la autonomía de la Universidad.
Pero aun así, me consterna la falta de espíritu de los demás estudiantes. Están demasiado cerrados en su mundo, en una torre de marfil donde cristalizan las ideas, pero no las acciones. Y ahora sólo tienen vidas contemplativas, ignorando que las ideas que no se ejercen nunca se convierten en fuerzas. Hace falta organización y trabajo para el auditorio, si es que estos estudiantes en verdad desean recuperarlo.
Ya amanece, señor Guevara: es hora de que me retire, y usted también debería hacerlo. Los fantasmas del pasado aterran a los hombres del presente, pero en ocasiones quisiera que los tomaran más en cuenta, para que dejaran las polvorientas bibliotecas y salieran a las calles, para que volvieran a sus almas los ideales de democracia, orden y acción por el progreso.

CHE GUEVARA: No se debe dar un paso atrás en la lucha: son los estudiantes los que tienen que decidir el destino de este auditorio. Yo quisiera que estos jóvenes rescataran los ideales para actuar sin doblegarse jamás, para construir la sociedad del futuro, que puede tener el nombre que quieran pero que debe combatir la injusticia y la desigualdad entre los hombres. Buenos días y descanse usted compañero.

JUSTO SIERRA: Vale atque salve.

domingo, 1 de junio de 2014

Palabras pronunciadas en la consagración del “Auditorio Justo Sierra”

Dr. Ignacio Chávez
Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México


Palabras
pronunciadas en la consagración del
“Auditorio Justo Sierra”


[22 de Septiembre de 1962]


Señor Presidente de la República
Señores Secretarios del Estado e invitados de honor
Señor Licenciado Manuel J. Sierra y familiares del Maestro
Señores profesores y alumnos de la Universidad:

El hombre cuya memoria venimos a honrar hoy, a la distancia de cincuenta años de su muerte; el Maestro Justo Sierra, ilustre fundador de la Universidad Nacional, pronunció un día como hoy, el 22 de Septiembre de 1910, las palabras rituales con que nació a la vida nuestra institución. Aún no se apagan los ecos de su discurso memorable, en que trazó la ruta que debemos seguir. Aún tienen validez los consejos y las admoniciones de aquel día. Asombra su clarividencia de conductor iluminado, que le hizo, a través de las incertidumbres del futuro, trazarnos certeramente el camino.
No intentaré hacer su panegírico. Otras voces lo han hecho ya, a nombre de la Universidad, en los distintos actos que hemos organizado para este cincuenta centenario luctuoso. Sólo quiero alzar la mía para decir la honda gratitud con que la Universidad Nacional consagra este auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras a la memoria del Maestro, cuyo nombre llevará en lo futuro.
Era una deuda, una vieja deuda de reconocimiento. Porque fue él quien fundó esta facultad, allá el 1910, con el nombre de Escuela de Altos Estudios, para dar albergue a la pálida “figura de implorante”, la filosofía, que rondaba desde hacía medio siglo los claustros escolares. Él que se declaraba partidario ferviente del positivismo comtiano como método de enseñanza, pero su adversario como doctrina filosófica; él quien fue un poseído de la ambición científica en toda disciplina del conocimiento, pero que le ponía límites a su alcance, porque advertía que la ciencia sólo sirve para navegar “por los litorales de lo conocido”; el Maestro que rindiendo culto a la razón, admitía que las ciencias en sí mismas son una enseñanza filosófica, pero que defendía, al mismo tiempo, los fueros del espíritu, sintió la existencia de un vacío de la educación superior. Por eso hizo rematar la estructura universitaria en una Escuela donde el pensamiento pudiera discurrir, fiera de los hechos tangibles, en la explicación de las grandes cuestiones filosóficas que apasionan o que angustian al hombre. El bronce que lleva su nombre y que va a descubrir dentro de un momento el Primer Magistrado de la Nación, servirá de constancia de esta inquietud espiritual.
Pero no es sólo por eso; no sólo porque fundó esta Universidad y esta Facultad de Filosofía, por lo que venimos a clavar devotamente su nombre en nuestros muros. Es, sobre todo, porque queremos mantener perennemente encendida, frente a todo profesor, frente a todo estudiante de esta casa, igual que se enciende un faro, la virtud de su ejemplo, como una lección salvadora. Evocar sus cincuenta años de estudios, de lucha, de entrega apasionada a su misión. Recordad las dos grandes ambiciones que polarizaron su vida: ofrecer a México educación y justicia. Y los dos grandes impulsos que movieron su alma: el servicio de la patria y el de la humanidad. Y oír, sobre el trasfondo de su sensibilidad poética, en todo lo que dijo, en todo lo que hizo, el clamor angustiado por el destino de su país, como un grito que viene del fondo del pasado y que proyectado hacia delante, se vuelve un grito de esperanza. 
Él fue quien nos legó el consejo, que queremos grabar indeleblemente en todos nosotros, de que una escuela se salva sólo cuando el trabajo diario, en vez de dura tarea, se trueca en emoción; él quien nos dijo que si hemos de educar, “precisa imantar de amor los caracteres” y es de él la tremenda admonición de quien no sepa poner en la tarea educativa toda su alma, es decir, el entusiasmo, la fe, el amor; quien no ponga su espíritu entero en esa obra, “habrá hecho el mal más grave que puede hacérsele a un organismo el plena evolución, acrecentar la corteza y atrofiar la médula”.
Todo eso es lo que queremos mantener siempre vivo en la conciencia universitaria. Que su mensaje y su ejemplo nos fortifiquen. Por fortuna, al cabo de cincuenta y dos años, la Universidad que él fundó sigue fiel a su destino; leal a sí misma, en superación científica sostenida, como él quería; leal a su pueblo, como él mandó, hermanando los dos grandes deberes que plasmó en su escudo: el amor de la ciencia y de la patria como fuentes de salud del pueblo.
Señores Universitarios:

Las generaciones que rinden este homenaje, mañana habrán pasado, pero el bronce queda. Queremos que a su vista, mañana y en el futuro distante, todo universitario mexicano, a la pregunta de un viajero que inquiera sobre el Maestro, pueda responder con la frase lapidaria de Altamirano: “Su nombre  para mí es ‘gloria’; para el mundo, Justo Sierra.”






Videos




Harlem shake

https://www.youtube.com/watch?v=xUVkntjQppc




Okupas en la UNAM. Entrevista con el Dr. Miguel Soto Estrada

https://www.youtube.com/watch?v=Vgsep8e4HHM


Justo Sierra y la UNAM. Entrevista con el Dr. Miguel Soto Estrada



Perjuicios de la okupa en la vida universitaria. Entrevista con Carlos Verlón



Justo Sierra y la UNAM. Entrevista con el Dr. Ambrosio Velasco Gómez



¿Qué beneficios o perjuicios traería el fin de la okupación? Dr. Ambrosio Velasco Gómez

https://www.youtube.com/watch?v=6Qn1eQsgkhY

¿Qué motiva a la comunidad universitaria a mantenerse al margen del conflicto? Entrevista con el Dr. Ambrosio Velasco Gómez



¿El alumnado en verdad apoya a la okupa? Entrevista con el Dr. Ambrosio Velasco Gómez

https://www.youtube.com/watch?v=3o1dFvuBHLU


¿Cuál es el papel de la FFyL en el conflicto del Auditorio Justo Sierra? Entrevista con el Dr. Ambrosio Velasco Gómez

https://www.youtube.com/watch?v=P3JOLR6AEhw


¿Cuál ha sido el mayor obstáculo para solucionar la problemática del Auditorio Justo Sierra? Entrevista con el Dr. Ambrosio Velasco Gómez

https://www.youtube.com/watch?v=9Uo-G6rI6qM


Todo personal, UNAM pelea por el auditorio Justo Sierra, 04 de marzo de 2014



Universitarios reprueban la toma del Auditorio Che Guevara


Agresor en el Auditorio "Che Guevara" David Moreno Palacios, 3 de marzo

https://www.youtube.com/watch?v=WzsFwEGKzqc


Torturados en el Auditorio "Che Guevara" 3 de marzo

https://www.youtube.com/watch?v=Hcu12r1pgVM


La ocupación del auditorio Che Guevara en Todos somos 132. Rompeviento TV 19/3/14



Dos grupos de jóvenes se disputan el auditorio Che Guevara en CU

https://www.youtube.com/watch?v=SVCT--Ua3bI

Debaten por auditorio Che Guevara



Auditorio Che Guevara / Trifulca con granaderos



La violencia en la toma del auditorio 'Che Guevara' de la UNAM



Testimonio: desalojo del Okupa CHE (el día 3 de marzo 2014)

https://www.youtube.com/watch?v=Vavzo6u-QFQ


"Che" Guevara, discurso inédito
 https://www.youtube.com/watch?v=1VwQ23L7jR0

Epidermis del instante


El destino es un origen caótico, el presente un tiempo incierto. Nicolás Guillén expresó lo siguiente en un poema titulado Tiempo:
Me gustan ciertas horas, como las tres menos cuarto
porque el reloj parece que tiene
una actitud fraterna, acogedora,
como si fuera a darnos un abrazo.

El tiempo así es un Cristo en agonía
que por la herida del costado
va desangrándose sutilmente
entre el Futuro y el Pasado.

Dice Guillén que el tiempo se derrama por una herida del costado y cae entre el futuro y el pasado, pero el tiempo aunque se derrame sobre sí mismo en una prolongación hacia el ayer o hacia el mañana, no se derrama sobre el ahora ni lo mancha con su rojo fatídico: el presente es un instante olvidado por el Tiempo. Así pues, cualquier elemento u objeto que pertenezca a un fragmento del Tiempo, merece un espacio, no sólo en los libros sino también en la memoria de los hombres. 
Objeto de la historia, desde su fundación en el año 1954, el Auditorio, hoy conocido como “Che Guevara”, se llamaba en ese entonces: Auditorio Anexo a la Facultad de Filosofía y Letras o Auditorio de Humanidades, dicho espacio estaba únicamente destinado para la realización de proyecciones cinematográficas.
Fue hasta el año de 1962 que el espacio se consagró como Auditorio Justo Sierra con la pronunciación de unas palabras del rector Ignacio Chávez por el 50 aniversario de la muerte del fundador de la Universidad Nacional de México. En 1968 el auditorio fue renombrado Auditorio Ernesto “Che” Guevara, acción que sorprendió a toda la comunidad universitaria. Aunque para ese año Ernesto “Che” Guevara ya había muerto, había nacido también la iconicidad del personaje con quien la comunidad universitaria se sentía identificada. Se acuñó así el nombre de Auditorio Che Guevara con el objetivo de que la memoria de un personaje esencial para la historia de América simbolizara el deseo de la conformación de una identidad universitaria. Dice Sheridan que en aquel entonces Ernesto Guevara representaba todavía “los anhelos de libertad y de justicia de un continente maltrecho”.



Hasta hace pocos años se volvió a renombrar el auditorio, llamándolo esta vez: “Auditorio “Che” Guevara: Espacio Autónomo de Trabajo Autogestivo” Con lo que se evidencia la transformación de el espíritu del 68, y de la reconfiguración del hermoso lema universitario “Por mi raza hablará el espíritu”, dicho ahora, por las bocas de los okupas: “Por mi bacha hablará el espíritu” Lejos está lo anterior de la esencia primordial de los ideales del Maestro Justo Sierra, del honor hecho por el rector Ignacio Chávez y de los múltiples esfuerzos realizados por la juventud de 1968…





Fue en el centro de la entraña donde se hizo el suicidio, allí, en el corazón del Auditorio, en el seno del diálogo y planeación estratégica donde surgió la hecatombe, la explosión del cuerpo de visión y pensamiento que desembocaría, poco a poco, en el brote de una agonía inextinguible: En el auditorio mismo se votó la decisión de la huelga más larga de una Universidad, en este sitio tuvieron lugar las más largas asambleas, los integrantes sabían abogar por una idea, sabían moldearla, destruirla y renovarla, si era necesario. Anotan los periódicos que meses después, “algunos activistas” se apoderaron del espacio con el objetivo de hacerlo un sitio representativo del movimiento. “Algunos”, siempre hay un nombre indeterminado para quien actúa, una totalidad que no tiene nombres, un sujeto desconocido que tomó el espacio para transformarlo en un lugar de supuesta resistencia y rebeldía.
Los testimonios coinciden en algo: el desconocimiento, cuando Guillermo Sheridan denomina ‘secuestro’ a este largo periodo de estaticidad y falsa movilización, no se refiere sino a un periodo de blancura, de un fragmento de la historia que no es sino una hoja en blanco en que no se  ha escrito nada.  
Si nos remontáramos a la segunda mitad del siglo veinte tendríamos en claro que el Auditorio fue el sitio cultural por excelencia de la Ciudad de México, ya que no existía para ese entonces el Centro Cultural Universitario ni en Centro Nacional de las Artes. Tan grande fue su relevancia que albergó a personajes importantísimos como Charles de Gaulle, presidente de Francia en 1963, Adolfo Sánchez Vázquez, Susan Sontag, José Revueltas, Julio Cortázar, José Saramago, Joan Manuel Serrat, Pablo Neruda, Mario Bunge, Octavio Paz, Pablo González Casanova, entre otros.
 En dicho recinto se realizaban una gran cantidad de actividades culturales: cine clásico y de arte, conferencias de variada raigambre, mesas redondas, teatro, danza, coloquios de innumerables temas, conciertos de música clásica y popular y demás.





Pero el año de 1999 es el origen del hundimiento, la esquina un espacio desconocido, la pérdida o la victoria de un sitio trazado por los bordes de la nada: un tiempo ausente que ya no expresa, y los habitantes de dicho espacio, vencidos o vencedores, viven en la tierra de nadie.
Todo comenzó cuando el Dr. Francisco Barnés propuso la modificación del Reglamento General de Pagos el 11 de febrero de 1999, casi inmediatamente comenzaron a realizarse las primeras asambleas en contra del alza de cuotas: Estalló la huelga con más del 60 por ciento de la población estudiantil y se exigió la derogación del RGP. A principios de junio, el Consejo Universitario revisó el RGP y lo modificó por lo que las cuotas se volvieron voluntarias. En el mes de agosto sucedieron enfrentamientos entre estudiantes y huelguistas, siendo este el principio de incontables marchas entre grupos pugnantes. El 2 de octubre se realizó una gran marcha de huelguistas exigiendo la renuncia del rector Francisco Barnés, quien renunció hasta el 12 de noviembre de ese mismo año y la Junta de Gobierno designó al Dr. Juan Ramón de la Fuente como nuevo rector. El STUNAM aplazó la huelga para el 31 de enero del 2000. El auditorio fungía como espacio de reunión, pero estaba gestionado por un grupo de gente que se hacían nombrar ‘ultras’ pero no sólo eso, sino que también fue el espacio de resguarde de estas personas, el lugar se convirtió en un dormitorio, en un hotel de paso, en el centro de agresiones y en un basurero. Los llamados ultras transformaron  el espacio de la comunidad en un espacio privado donde no hubo más oportunidad de realizar actividades culturales.
EL 6 de enero del año 2000 se dio a conocer la “propuesta para la solución” la cual fue sometida a una consulta universitaria, sin embargo el CGH hizo su consulta sin ningún control argumentando tener más de 400 000 votos. El 28 de enero más del 90 por ciento de la comunidad universitaria exigió el término de la huelga. Fue hasta el 6 de febrero que la Policía Federal Preventiva desalojó al CGH, dicho desalojo fue pedido y respaldado por el entonces presidente Ernesto Zedillo. El 9 de febrero las instalaciones fueron devueltas a sus autoridades y el 14 de febrero, 293 días después, la UNAM volvió a recibir a la comunidad universitaria, sin embargo los enfrentamientos entre grupos continuaron. Al término de la huelga, el Auditorio quedó despojado de las butacas y del decorado y a principios de septiembre el espacio fue tomado por vías supuestamente pacíficas, sin embargo la toma persiste por las vías de la violencia. Desde entonces se ha mantenido una especie de calma en el espacio dada por la intromisión de distintos grupos que ahí confluyen.
A partir de ese momento se implementaron los primeros trabajos y proyectos ‘autogestivos’ como la Cocina Vegetariana y el supuesto radio-bocina (XHEHUEVOZ), así como un impulso que apoya a los presos políticos.





En el 2001 el director de la FFyL, Ambrosio Velazco, convocó a una reunión pública con toda la comunidad universitaria para que determinar el futuro del sitio, la propuesta de Velazco apuntaba a que el espacio se reabriera en beneficio de toda la comunidad y que hubiera una comisión que gestionara horarios y tiempos para que todos tuvieran acceso, nada se concretó.
Durante los años posteriores, la comunidad universitaria, incluidas  muchas dependencias académicas y de investigación de la UNAM, exigieron a quienes tomaron el auditorio, autonombrados okupas, la devolución inmediata del Auditorio a la institución. Los Consejeros técnicos pertenecientes a las 27 dependencias enfatizaron  su convicción de que el auditorio debía de volver a ser el espacio académico que fue en un principio, así mismo manifestaron su determinación de sumarse a los esfuerzos para generar las condiciones necesarias para lograr solucionar dichos problemas.
En el año 2002 nació la okupación del Auditorio con la supuesta participación de estudiantes que permanecían en el sitio mismo así como la reintegración de nuevos compañeros  de colectivos ácratas y libertarios reivindicando el auditorio como un espacio del pueblo. Entre los años 2003 y 2004 se reanudaron nuevos trabajos como el de Radio Okupa y un taller de Serigrafía. En el 2005 se consolidó el trabajo de la okupación y se establecieron algunas relaciones de apoyo con organizaciones sociales del movimiento urbano; En ese mismo año surgió la Galería Autónoma C.U. como un proyecto independiente dentro del auditorio. La Galería no es parte de la okupación y realiza sus trabajos actualmente. En octubre del 2009 los colectivos continuaron con sus actividades y talleres en el Ala Norte del Auditorio. En el Ala Sur persiste la Galería Autónoma y en la parte central trabaja el colectivo Ollin Company.
En el año 2013 se escuchaba en distintas manifestaciones estudiantiles sobre la toma del Auditorio: “Liberen al ‘Che’ Guevara para que vuelva a ser Justo Sierra” un lema dicho por los universitarios a forma de protesta y de petición para la devolución del Auditorio.
El 19 de diciembre del 2013, un grupo de ‘anarquistas’ se apoderó del lugar desalojando a quienes lo ocupaban, supuestos estudiantes, que usaban el auditorio para sus propios fines.
Marcos Moshinsky, en 1973, trazó una división entre grupos de la comunidad universitaria: “nosotros y ellos…” El grupo de ‘nosotros’ es quien considera que la misión fundamental de la UNAM, es la preparación académica, y un enfoque dirigido hacia la conciencia social, esencial en un país como México. El grupo de ‘ellos’ está integrado por quienes consideran que el papel primordial de la Universidad es propiciar una reforma que considere las estructuras políticas del país y si fuere necesario hacer uso de la violencia. Ahora nadie sabe cuál grupo es cuál, podríamos redefinir lo dicho por Moshinsky en un “Nosotros, ellos y aquellos” Aquellos son quienes actúan sin nombre.
Este año, 2014, en el mes de enero se reanudaron talleres, actividades y obras de teatro en el Auditorio, con el objetivo de denunciar la ´represión. El 17 de febrero, dos de los comités que radicaban ahí tuvieron un enfrentamiento violento. El 3 de marzo gente de la ´Coordinación` irrumpió haciendo uso de la violencia y agrediendo a uno de los comités. Los okupas dicen que a medio día el Auditorio "fue recuperado" y que fue ejecutada la acción del comando paramilitar. Ese mismo día, Rectoría emitió un comunicado donde exigía la devolución del Auditorio, sin embargo nada se ha hecho hasta hoy y parece que la historia del espacio se ha ido atenuando con los años. 
Por otro lado, el rector actual, José Narro, hizo la siguiente declaración el 14 de marzo de este año: "Les quiero recordar que éste es un problema por el que han transitado tres rectores: el doctor Francisco Barnés, el doctor (Juan Ramón) De la Fuente y un servidor, éste es un tema y un asunto que ha transitado bajo la dirección de tres directores de la FFyL (Gonzalo Celorio, Ambrosio Velasco y Gloria Villegas), y decir que no se ha hecho nada es injusto". Dijo también que "El auditorio no es de quienes lo tenían hasta antes del 19 de diciembre del año pasado, no es de quienes con violencia desalojaron a esos ocupante y se quedaron con él, no es de ninguno de esos grupos, es de la comunidad universitaria."  
Y respondió de la siguiente manera  cuando le preguntaron sobre la ocupación del espacio:
"-No es un asunto tan simple. ¿No han visto la forma en que actúan esos grupos? ¿No vieron el 3 de marzo la golpiza que se dieron entre ellos? ¿No observaron los medios de comunicación su armamento, consistente en palos, tubos, piedras, botellas y otras cosas que tiene para lastimarse? No, no es un asunto de fuerza, y si se tiene que usar algún tipo de fuerza, ésta debe ser la fuerza moral, no es de otra naturaleza, y el respaldo de las autoridades para aplicar la ley."
De este modo es como se ve un poco de la historia de la Universidad teniendo como eje de movimiento el Auditorio. Bien dijo Sheridan sobre lo concerniente: “¡Qué larga, desgastante y tediosa historia es la del largo secuestro del auditorio Justo Sierra de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM!” Y qué interminable parece este tiempo presente que no tiene voz, que no se dice ni se escribe y que no construye acciones ni decisiones firmes sino que se encuentra inmerso en la tierra del olvido cierto.  

En la elaboración de esta entrada se consideraron las siguientes fuentes:
http://www.auditoriocheguevara.org/

sábado, 31 de mayo de 2014

Imágenes

¿Qué pasaba antes en el Auditorio Justo Sierra?



(Imagen tomada de

























(Imágenes tomadas de http://www.auditorio.unam.mx/archivo.html )

Huelga del '99


(Imagen tomada de http://www.eluniversal.com.mx/img/2013/12/Nac/2auditorioche.jpg)




(Imágenes tomadas de
 
http://old.kaosenlared.net/noticia/huelga-mas-larga-historia-unam-cgh-1999-2000)


(Imagen tomada de http://www.jornada.unam.mx/2000/02/07/ )


(Imagen tomada http://politicasmedia.com/2014/02/07/a-15-anos-de-la-ruptura-de-la-huelga-en-la-unam-quienes-y-como-operaron-la-toma-de-ciudad-universitaria/)






(Imágenes tomadas de https://www.facebook.com/che.cheauditorio?fref=ts)



(Imagen tomada de http://www.camacho.com.mx/cgh_huelga/jueves29.html)



(Imagen tomada de http://www.letraslibres.com/blogs/volante-izquierdo/unam-1999-2013-que-hemos-aprendido)

Estado actual del auditorio




 











(Imágenes tomadas de
http://breakovergo.blogspot.mx/2011/04/la-punta-del-iceberg.html )



(Imagen tomada de





(Imagen tomada de http://galeriaautonomacu.wordpress.com/2014/04/26/exposicion-los-movimientos-sociales-en-papel-mache/ )



















(Imágenes tomadas de http://ww2.auditoriocheguevara.org/?folio=7POYGN0G2 y de http://www.iisue.unam.mx/ahunam/banco_imagenes.php)



Conflicto del 3 de marzo del 2014



(Imagen tomada de http://www.jornada.unam.mx/2014/03/04/sociedad )







(Imágenes tomadas de






(Imagen tomada de










(Imágenes tomadas de http://fotos.eluniversal.com.mx/coleccion/muestra_fotogaleria.html?idgal=17511 )

Asambleas organizadas por la comunidad universitaria  para acordar el uso que se le debe dar al auditorio